Mi camino no empezó desde la teoría.

Empezó desde experiencias que me obligaron a cuestionar profundamente cómo amaba, cómo me vinculaba y cómo me posicionaba frente a lo que me pasaba.

No fue un proceso lineal, ni cómodo.

Fue un proceso de entender… pero seguir repitiendo.
De saber… pero no poder soltar.
De intentar sostener cosas que me dolían.

Y ahí fue donde entendí algo que hoy es central en mi trabajo:

entender no alcanza, si no cambia la forma en la que te relacionás con lo que te pasa.

A partir de ese recorrido, empecé a formarme en distintas áreas como neurociencia, programación neurolingüística, terapia cognitivo-conductual, trauma vincular, biodescodificación y psicología transpersonal.

Pero lo más importante no fueron las herramientas.

Fue la forma de mirar.

En este espacio no trabajo sobre lo que “deberías hacer”.

Trabajo con vos sobre lo que hoy está pasando:

qué te cuesta soltar
qué seguís sosteniendo aunque te duela
cómo estás reaccionando
desde dónde estás tomando decisiones

Porque muchas veces no es falta de información.

Es que hay partes de vos que todavía están intentando sobrevivir.

Y eso no se cambia solo entendiendo.

No trabajo desde un lugar perfecto.

Acompaño desde mi recorrido, desde la formación y desde una mirada que integra lo emocional, lo mental y lo corporal.

Por eso este espacio no es solo para hablar.

Es para empezar a entenderte en serio.
Para ordenar lo que te pasa.
Y para dejar de vivir en contra tuyo.